BH-092
La vorágine
José Eustasio Rivera (1888–1928)
«Jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia.» La selva lo devora todo.
- Notas
- 80
- Estudio preliminar
- 6.951 palabras
- Páginas
- 346
- Época
- Siglo XX
BH-092
José Eustasio Rivera (1888–1928)
«Jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia.» La selva lo devora todo.
Un fragmento tal como aparece en el libro. Las notas resuelven el vocabulario, la historia y las fuentes; pulsa un número para leer la nota entera.
Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia.Violencia Cláusula inicial emblemática de la narrativa hispanoamericana moderna. La personificación alegórica de la Violencia, fijada con mayúscula por Rivera en la edición príncipe de 1924, instaura el fatum cósmico que presidirá el destino de los personajes. Lejos de constituir un mero arrebato pasional, sintetiza la dialéctica destructiva de la historia social colombiana, desgarrada por sucesivas guerras civiles decimonónicas. Nada supe de los deliquios embriagadores, ni de la confidencia sentimental, ni de la zozobra de las miradas cobardes. Más que el enamorado, fui siempre el dominador cuyos labios no conocieron la súplica. Con todo, ambicionaba el don divino del amor ideal, que me encendiera espiritualmente, para que mi alma destellara en mi cuerpo como la llama sobre el leño que la alimenta.
Cuando los ojos de Alicia me trajeron la desventura, había renunciado ya a la esperanza de sentir un afecto puro. En vano mis brazos —tediosos de libertad— se tendieron ante muchas mujeres implorando para ellos una cadena. Nadie adivinaba mi ensueño. Seguía el silencio en mi corazón.
Alicia fue un amorío fácil; se me entregó sin vacilaciones, esperanzada en el amor que buscaba en mí. Ni siquiera pensó casarse conmigo en aquellos días en que sus parientes fraguaron la conspiración de su matrimonio, patrocinados por el cura y resueltos a someterme por la fuerza. Ella me denunció los planes arteros. Yo moriré sola, decía: mi desgracia se opone a tu porvenir.
Luego, cuando la arrojaron del seno de su familia y el Juez le declaró a mi abogado que me hundiría en la cárcel, le dije una noche, en su escondite, resueltamente: ¿Cómo podría desampararte? ¡Huyamos! Toma mi suerte, pero dame el amor.
¡Y huimos!
Aquella noche, la primera de Casanare,Casanare Vasta región de los Llanos orientales colombianos, enmarcada entre la cordillera oriental de los Andes y los ríos Meta y Arauca. Histórica tierra de ganadería extensiva, misiones jesuitas y refugio secular de insurrectos y perseguidos políticos durante los conflictos civiles del siglo XIX. tuve por confidente al insomnio.
Al través de la gasa del mosquitero, en los cielos ilímites, veía parpadear las estrellas. Los follajes de las palmeras que nos daban abrigo enmudecían sobre nosotros. Un silencio infinito flotaba en el ámbito, azulando la transparencia del aire. Al lado de mi chinchorro,Chinchorro Hamaca ligera de malla abierta tejida artesanalmente con hilos de algodón o fibras de cumare. Mueble indispensable de reposo en las sabanas y selvas colombo-venezolanas, colgado de vigas o árboles para dormir aislado del suelo húmedo y a resguardo de reptiles y arácnidos ponzoñosos. en su angosto catrecillo de viaje, Alicia dormía con agitada respiración.
Mi ánima atribulada tuvo entonces reflexiones agobiadoras: ¿Qué has hecho de tu propio destino? ¿Qué de esta jovencita que inmolas a tus pasiones? ¿Y tus sueños de gloria, y tus ansias de triunfo y tus primicias de celebridad? ¡Insensato! El lazo que a las mujeres te une lo anuda el hastío. Por orgullo pueril te engañaste a sabiendas, atribuyéndole a esta criatura lo que en ninguna otra descubriste jamás, y ya sabías que el ideal no se busca; lo lleva uno consigo mismo. Saciado el antojo, ¿qué mérito tiene el cuerpo que a tan caro precio adquiriste? Porque el alma de Alicia no te ha pertenecido nunca, y aunque ahora recibas el calor de su sangre y sientas su respiro cerca de tu hombro, te hallas, espiritualmente, tan lejos de ella como de la constelación taciturna que ya se inclina sobre el horizonte.
Colación crítica de la editio princeps de Bogotá (Editorial Cromos, 1924) con la quinta edición corregida y aprobada en Nueva York por el autor en 1928, restituyendo el glosario de términos amazónicos y el epílogo consular auténtico.
Cuatro páginas con lo esencial de La vorágine, preguntas de examen con pautas de respuesta y un comentario resuelto, para ESO, Bachillerato y la PAU. Gratis, en la web o en PDF para imprimir.
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